El favor de Dios

Alguna vez has escuchado frases como estas: “Si obedeces los mandamientos tendrás el favor de Dios”, “Si pasas más tiempo en la oración Dios te bendecirá más”, “Si ayunas más seguido se abrirán los cielos sobre ti”, “Si haces un pacto con Dios, Dios te garantiza su favor”… 

Estoy seguro que vienen de corazones con buena intensión, de personas que genuinamente quieren que cosas buenas te ocurran. Pero, partiendo de estos principios llegamos muchas veces a preguntarnos cosas como: Y si el favor de Dios me lo tengo que ganar haciendo algo, entonces ¿para que murió Cristo? Si tengo que calificar haciendo ciertas cosas para obtener el favor de Dios, entonces ¿Qué fue lo que Jesús logró en la cruz por mí? 

La verdad es que Jesús lo hizo todo, El cumplió con todos los requisitos para que tú y yo hoy tuviéramos el favor de Dios de nuestro lado con tan solo creer en El y en su obra completa en la cruz. 

En el cristianismo de hoy hay muchas corrientes doctrinales y muchas voces hablando. Unos dicen que solo la obediencia trae la bendición de Dios, otros dicen que solo haciendo pactos con Dios desatará su favor, otros dicen que solo siendo fiel se gana el favor de Dios, y algunos pocos predican que el favor de Dios se obtiene por Fe en Jesús solamente. La pregunta es, ¿Quién tiene la verdad? Yo creo que solo la Biblia tiene la verdad. Veamos algunos versos.

  • Romanos 5:1: "Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo;"
  • 2ª Corintios 5:21: "Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él."
  • Gálatas 2:16: "sabiendo que el hombre no es justificado por las obras de la ley, sino por la fe de Jesucristo, nosotros también hemos creído en Jesucristo, para ser justificados por la fe de Cristo y no por las obras de la ley, por cuanto por las obras de la ley nadie será justificado."

Creo que debemos filtrar por las escrituras todo lo que escuchamos, ya que por falta de conocimiento el pueblo perece. La Biblia es muy clara y enfática especialmente en las porciones neo testamentarias que la justicia se obtiene por la fe en la obra terminada de Jesús en la cruz del calvario, no por las obras de la ley. La Biblia también es muy acertada en señalar que nuestras obras no nos pueden salvar y mucho menos calificar para recibir de Dios, ya que según Efesios 1:11-14 Nosotros fuimos hechos herederos de las riquezas de Dios y cuando oímos el mensaje del evangelio y creímos en él, fuimos sellados con el Espíritu Santo de la promesa, garantizando nuestra nueva identidad en Cristo y nuestra salvación. 

Durante mucho tiempo estuve encerrado en un laberinto llamado “Calificación”. Lo llamo laberinto porque parece que nunca lograba salir de él. Desde que conocí a Jesús mi corazón se enamoró del Señor, pero rápidamente me encontré con todos estos requisitos que los predicadores me ponían para tener una relación con Dios, comencé a sentir que no era suficientemente bueno, que no era suficientemente fiel, que no era suficientemente santo, porque siempre me quedaba corto al tratar de llegar a los estándares de Dios, no importa que tan duro tratara de ser un hombre íntegro, siempre me quedaba corto en algo. Pero lo más curioso es que comencé a ver y entender que todos mis amigos estaban en las mismas condiciones, y todos nuestros líderes estaban en las mismas condiciones, y comencé a preguntarme ¿Sera que estamos entendiendo y aplicando bien las escrituras? ¿Sera que estamos predicando un evangelio mixto? ¿La gracia de Dios y la ley juntas? ¿El favor inmerecido de Dios a través de nuestra fe y el favor de Dios ganado a través de nuestras obras? 

Rápidamente comencé a entender que aunque no confesamos que vivimos bajo la ley, en realidad vivimos un evangelio fundado en reglas y condiciones (Leyes). Sin querer, confesamos que somos neos testamentarios, pero vivimos bajo el viejo pacto. Es decir, queremos mezclar vino nuevo en odres viejos. 

La verdad es que no podemos calificarnos a nosotros mismos a través de nuestras obras o comportamiento, porque siempre nos quedaremos cortos. Nuestras obras nunca serán suficiente para ganar el favor y la bendición de Dios, siempre habrá algo más que es requerido. Que si no oré lo suficiente, que si no ofrendé lo suficiente, que si no serví lo suficiente, que si no ayudé lo suficiente, que si no ayuné lo suficiente y pare de contar… Siempre nos quedaremos cortos mientras estemos tratando de calificar para tener la bendición de Dios, no solo eso, sino que al hacer eso, estamos menospreciando la obra completa de Cristo en la cruz al tratar de obtener por nuestras obras lo que solo Cristo pudo lograr a través de su muerte y su resurrección. Dios es enfático en declarar que no hay otra forma de pago por nuestra redención que la sangre de su hijo Jesús. Dios no acepta otra forma de pago como propiciación por nuestros pecados o por nuestra calificación. 

Solo CREYENDO únicamente que el sacrificio y la sangre de Cristo son el único pago por nuestra reconciliación con Dios y su favor inmerecido. Nada más. 

Esta declaración entonces nos saca a ti y a mí de la foto. En el antiguo testamento cuando el hombre pecador traía su cordero para ser sacrificado como propiciación por sus pecados lo ponía a los pies del sacerdote en los atrios, el cual inspeccionaba al cordero, no al hombre. El sacerdote se aseguraba que el cordero cumpliera con los requisitos de la ley y así ser sacrificado como expiación por los pecados del hombre. El hombre recibía a cambio la perfección del cordero, mientras el cordero era sacrificado por los pecados del hombre. Eso es exactamente lo que Cristo hizo en la cruz del calvario. Él es nuestro cordero, Él es la propiciación por nuestros pecados, la expiación por nuestra iniquidad. No se trata de que tan perfecto puedas ser tú, sino que tan perfecto es Jesús nuestro cordero, no se trata de tu justicia, sino de la justicia de tu cordero. 

¿Ves? ¿Entonces, que nos queda a nosotros por hacer? 

La Biblia dice que el justo por fe vivirá, la Biblia dice que ya no vivimos nosotros, sino que Cristo vive en nosotros, y lo que ahora vivimos en la carne, lo vivimos por la Fe del hijo de Dios quien nos amó y se entregó asimismo por nosotros. La Biblia también dice que las cosas viejas pasaron y he aquí todas son hechas nuevas. 

Muchas personas me dicen, Pastor… ¿Entonces no hay problema si ando haciendo lo malo? Mi respuesta es. Todo te es lícito, pero no todo te conviene. La gracia de Dios no es una licencia para pecar, es una licencia para VIVIR la vida abundante que Cristo vino a darnos. Cuando eres consciente de tu justicia delante de Dios, entonces tu tendencia será caminar bajo la voluntad de Dios, pero cuando eres consciente de la ley, el pecado y la condenación en ti, entonces tu tendencia será hacer lo malo. En proverbios 23:7 dice: Así como el hombre piensa en su corazón así será su proceder; y en Mateo 15:18-19 dice: Pero lo que sale de la boca proviene del corazón, y eso es lo que contamina al hombre. Porque del corazón provienen malos pensamientos, homicidios, adulterios, fornicaciones, robos, falsos testimonios y calumnias. 

Debemos renovar nuestra manera de pensar. Creo que el problema del hombre no está en lo que hace, más bien en lo que cree. Si crees incorrectamente, vivirás incorrectamente, pero si crees correctamente, vivirás correctamente. 

Descansa en la obra terminada de Jesús en la cruz, ya deja de tratar de calificarte a ti mismo, pues Jesús es quien te califica. No te conformes a este mundo y su sistema, más bien se transformado a través de la renovación de tu entendimiento por la palabra de Dios, para que compruebes por ti mismo cual es la buena voluntad de Dios, la cual es agradable y perfecta. 

Espero esto te bendiga y te de una nueva perspectiva de la maravillosa vida en Cristo.  No olvides compartirlo!

Jesús dijo: Y conoceréis la verdad y la verdad os hará libres.

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