Pequeños Comienzos



Las cosas grandes siempre comienzas con algo pequeño, los grandes edificios por ejemplo, se establecen sobre una fundación pequeña en proporción a sus tamaños, por otro lado, las más grandes invenciones comenzaron con pequeñas ideas, y los mayores descubrimientos comenzaron por una pequeña inquietud, un pequeño pensamiento. 

Ver y obtener el producto terminado siempre es más fácil que ver y esperar el proceso por el que ese producto pasa. 

No es diferente en nuestras vidas. Las cosas grandes, de gran valor, de alta estima en nuestras vidas generalmente no llegaron por accidente. Más bien fueron cosas que tuvieron que pasar por un proceso largo y a veces tempestuoso para llegar a ser lo que son hoy. 
El mundo de hoy tiene una agenda, y prácticamente esa agenda ha hecho raíces en nosotros. El consumismo y materialismo han llenado nuestro subconsciente al punto que caminamos, pensamos, tomamos decisiones y hasta nos amoldamos a todo lo que “el sistema” dice. 
Si no tienes una gran casa en el mejor vecindario, entonces no eres importante, si no tienes el carro del año y la mejor marca, entonces no eres tan importante, si no te vistes a la moda, y tus hijos no van a la mejor escuela o universidad, entonces no eres tan importante, si no tienes lo último en tecnología como teléfonos, computadoras, relojes, etc. Entonces no eres tan relevante… 

Muchas personas dejan de soñar, dejan de intentar hacer cosas nuevas y traer sus ideas a la realidad, dejan de hablar y dar sus opiniones porque no creen que sean “grandes cosas” o que no sean tan importantes como las de otros. Pero la Biblia nos dice en Zacarías 4:10, que no debemos desestimar los pequeños comienzos. 
Quizás tu principio haya sido pequeño, pero si le crees a Dios tu final será grande en sobremanera. 

Quizás no tengas los recursos que otros tienen, quizás no tengas la educación que otros tienen, quizás no tengas los contactos que otros tienen, o quizás pienses que no eres tan inteligentes como otros, pero debes dejar de pensar de esa manera, pues esa manera de pensar no proviene de Dios, si no del mundo y su sistema. 

Dios cree en ti, Él te conoce por nombre, El conoce no solo cuantos cabellos tienes en tu cabeza, si no que los tiene enumerados. En otras palabras, cuando se te cae un cabello, Dios sabe que numero de cabello fue el que cayó. Él tiene grandes planes para ti, y quiere que lo mires a Él como fuente de inspiración y creatividad, como fuente de seguridad y aprobación, y no a este mundo y su sistema. 

Así que abre los ojos, extiende tu mirada hacia el horizonte de tu vida y comienza a caminar pues Dios te llevara tan lejos como tus ojos puedan mirar. 
Levántate y créele a Dios! 
  
Pastor Rafael Saracual
La Viña Franklin
308 Jordan Rd, Franklin TN 37067

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